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El
mar Muerto es en realidad un lago, se ubica en una depresión
causada por la separación de dos placas tectónicas
que hacen que se vayan hundiendo; se encuentra a más
de 400 mts. bajo el nivel del mar y su volumen se reduce
a un ritmo alarmante; hace 50 años la superficie
era mayor a mil km2; hoy sobrepasa apenas los 600; antes
había un equilibrio entre aportación y
evaporación; ahora sale tanta agua que su futuro
es algo incierto. Se piensa que llegará un nuevo
balance, ya que al haber menor agua y mayor la salinidad
la evaporación es más lenta; siempre y
cuando sea la única forma de perder agua.
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Sin embargo las compañías israelíes
y jordanas (países que lo comparten) incrementan
áreas de evaporación para extraer diversos
minerales y sus afluentes se utilizan para la agricultura
y consumo humano.
Mientras la proporción salina en los mares
es de 35 grms./lt. en el Muerto es 10 veces mayor.
Aunque la vida no es posible en esas condiciones,
su fama radica en las características terapéuticas
tanto de sus minerales, sus manantiales térmicos
y el lodo negro que ahí se forma.
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La
vida en el Mar Muerto.- Un diminuto microbio del Mar
Muerto llamado Halobacterium está enseñando
a científicos cosas nuevas sobre biotecnología,
cáncer y la posibilidad de vida en otros mundos; y
podría tener la clave para proteger a los astronautas
de la radiación espacial; la cual es tan severa que
puede dañar el ADN de sus células, provocando
cáncer y otras enfermedades. El daño al ADN
es algo que también afecta a todas las personas que
sufren de cáncer.
El Halobacterium al parecer
tiene la capacidad de auto-reparar su ADN. Una serie de experimentos
en laboratorio realizados en la Universidad de Maryland y
auspiciados por el Grupo de Sistemas de Exploración
de la NASA, lo han destruido con radiación y en pocas
horas, éste ha logrado reestructurar su cromosoma;
sobreviviendo a los ataques letales de radiación UV,
a resequedad extrema y aún al vacío del espacio.
La respuesta tiene como base
el hecho de que este microbio vive de forma natural en algunos
lugares inhóspitos como los cuerpos de agua ultra salados
del Mar Muerto.
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La vida
marina en su mayoría es afectada y muere en el
agua salada del Mar Muerto; la salinidad extrema daña
las células de los organismos y especialmente
en su ADN. La explicación para hacer frente a
un hábitat altamente salino, sobrevivir a la
radiación y a otros peligros se encuentra en
el proceso de evolución. Las altas concentraciones
de sal producen lesiones similares a las de las radiaciones
en el ADN; por lo que si los organismos se adaptan a
la extrema salinidad, entonces tienen el sistema para
reparar lesiones cuando se encuentran radiados. |
En laboratorio se expusieron
células de Halobacterium tanto a una intensa radiación
UV en la longitud de onda sumamente letal, como a un vacío
similar al del espacio (su adaptación en ambientes
de agua muy salada fue su protección; el 80% de las
células de Halobacterium sobrevivieron y continúan
con vida como si nada hubiera pasado. La sal y la evaporación
formaron cristales, mismos que protegieron a las células
de una mayor desecación, manteniéndose en estado
semi-latente por largo tiempo. Cuando se disuelven nuevamente
en agua, las células retornan a la vida y sus enzimas
reparan todo el daño ocasionado a su ADN por la desecación.
Aprendiendo cómo funcionan
todos estos mecanismos de reparación podría
enseñar a los científicos cómo se logran
las reparaciones de ADN en los humanos y quizá encontrar
caminos para aumentar las formas de cómo la misma gente
puede hacerle frente a su ADN dañado.
No está
mal para un microbio ¿Verdad?
Información e imágenes:
Ana Jerozolimski (Mar Muerto) Patrick L. Barry (Halobacterium)
Funcionario de la NASA: Ron Koczor |